¿Por qué una foto puede ser odiada o adorada?
- Noviembre 10th, 2009
- Posted in Fotografía
- By David Heylen
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Hoy me he puesto a pensar (si ya se que muchos dirán que es algo inusual o que me va doler la cabeza) y a darle vueltas a la pregunta que enuncia esta entrada, debido a la “polémica” (utilizo este término para darle carnaza al asunto como la prensa amarillista) que se ha creado entorno a la elección de la fotografía ganadora del “5º Certamen Fotográfico Bancaja”.

Autor: Manuel Matas Lledó
El ganador del certamen no fue otro que Manuel Matas Lledó con su fotografía “Erotismo de una Manzana”. He intentado buscar información en Internet sobre el autor, pensando que quizás tendría un Fotoblog, pero nada de nada (sólo localice a una tal Manuel Matas Lledó Profesores del Departamento de Sanidad del IES Canastell, pero no se si se trata de él) por lo que intuyo (que me perdone si no es así) que el mismo debe de ser el principal sorprendido de este primer premio.
La imagen, en un primer vistazo para los profanos y no entendidos, (entre los que me incluyo) seguramente no tendrá más que el atractivo de la originalidad. Es una foto sencilla, que muestra una manzana al revés con una interesante y sugerente curva que asemeja las curvas de una mujer de donde “la espalda pierde su nombre”, sobre un fondo totalmente neutro en un color rojo. A mí no me cabe duda que la instantanea, como solemos decir, “está muy bien vista” es original, atractiva y atrevida, incluso las motas de la manzana confieren un toque de pecoso a la supuesta piel “erótica” de la mencionada fruta. Es indudable que verla evoca inmediatamente esa parte del cuerpo (me da corte decir “culo” upppsss) y creo que ahí radica su atractivo, en la evocación y la simpleza de la ejecución, pero reconozco mis limitaciones a la hora de ver la foto más allá de lo que se ve.
Eso me hizo recordar al célebre fotógrafo “André Kertész” y su foto del <<Tenedor sobre un plato>>. La primera vez que ví esa foto fue en uno de los libro sobre fotografía que se van agolpando con mucho gusto en mi biblioteca, se trataba del libro “Foto:Box”, un recomendado libro del que hablare aquí en una futura entrada. El caso es que cuando vi la foto pensé ¿Cómo puede esta foto hacer grande y reconocido a un fotógrafo? es más, ¿es esta foto la que representa su obra? estaba desconcertado, pero al final siempre pienso que es mi falta de experiencia y mi poco ojo clínico para la fotografía lo que me impide observar la grandeza de una foto. El caso es que buscando información sobre la misma encontré una reflexión sobre esa misma foto que puede aplicarse a otras muchas imágenes.

"El tenedor" de Alfred Kertész
La reflexión la hacía desde el Semanario de El País Juan José Millás y era esta que cito a continuación:
“¿Cómo negar que se trata de un tenedor apoyado en el borde de un plato? ¿Pero cómo aceptar que un tenedor apoyado en el borde de un plato despierte nuestra atención, cuando no nuestra angustia? Las cosas se disfrazan todo el rato de lo que no son. Un cuchillo de cocina no es más que un cuchillo de cocina, pero por debajo de esa apariencia muestra su calidad de arma. Un hombre apoyado en un farol no es más que un hombre apoyado en un farol, pero observado desde la ventana del dormitorio, de madrugada, resulta un peligro. Uno mismo a esas horas parece una amenaza. Sucede también con esas frases que significan una cosa por arriba y otra por abajo. Como cuando dices a alguien que te está quitando la vida que no te importa que te quite la vida. No me importa que me quites la vida. ¿Quién se cree que una proposición tal afirma lo que afirma?.
André Kertész, el autor de la foto, puso mucho empeño en que el tenedor pareciera un tenedor. De hecho, es muy clásico, los hay a miles, a millones, idénticos. Hasta se puede apreciar la marca en la depresión sobre la que apoyamos el dedo índice al clavarlo sobre el filete de carne. Y brilla de forma convencional, como el acero de que está hecho. Tampoco en el borde del plato se observa nada infrecuente, nada raro. En cuanto a la mesa, sólo su límite al fondo de la fotografía provoca una ligera sensación de infinitud, de abismo, de caída. Todo está meticulosamente dispuesto, en fin, para obtener la imagen de un tenedor apoyado en un plato. Y sin embargo, usted y yo sabemos que es otra cosa. Una cosa que asusta un poco.”
Y ahora pregunto: ¿A que ya no ves de la misma manera la foto de Kertész?
Al menos yo lo hice, y mire la foto con otros ojos, con los ojos de lo oculto de la imaginación ¿Que habría en ese plato? ¿Que se dispondría a comer? tantas y tantas sugerencias y preguntas que ya la foto no volvería a ser la misma.
Eso mismo puede pasar con cualquier foto, por eso creo que no sólo basta con decir que foto es ganadora, sino que quizás acompañarla de una descripción del autor y de porque el jurado le otorgo el primer premio, sea una manera de que todos aprendamos a apreciar mucho más una foto, tal como a mí me hizo ver el maestro Millás con la foto del tenedor.
Pues yo que quieres que te diga. Ya discrepaba de los ganadores de ediciones anteriores, pero después de esta ya lo tengo clarísimo. ESt concurso no hay por donde cogerlo.
Todo depende de los ojos con que se mire. Pero por mucho que me esfuerzo en hacer una reflexión como la de Juan José Millás en El Paìs, no la encuentro. Lo que yo veo es una manzana que mas bien parece una pera. Un saludo.
Yo he formulado ya mi opinión y me parece una foto originaly nada mas, ni la defiendo ni la ataco solo opino que alguien debe haber visto algo que muchos no somos capaces de ver para merecer un primer premio. Esta entrada no defiende la foto, por eso decía que debería de acompañar una nota del jurado y del autor cuando se efectúa el fallo del concurso.
La foto no esta mal, pero para premiarla con 5.000 euros… no se, me parece excesivo